NEW YORK.- La cantidad de personas que viven en las calles de la ciudad de Nueva York alcanzó un nuevo máximo histórico, según los resultados más recientes del conteo anual realizado por las autoridades municipales. El informe revela que la población sin hogar que permanece fuera del sistema de refugios aumentó un 11 % con respecto al año anterior, reflejando una crisis que continúa agravándose pese a los esfuerzos de la administración municipal para enfrentar el problema.
El denominado Homeless Outreach Population Estimate (HOPE), una encuesta que se realiza una noche al año para contabilizar a quienes duermen en calles, parques y estaciones del metro, encontró un incremento significativo en el número de personas que permanecen sin alojamiento permanente. La cifra representa el nivel más alto registrado desde que comenzó este conteo.
Las autoridades municipales señalaron que el crecimiento responde a múltiples factores, entre ellos la escasez de viviendas asequibles, el aumento del costo de vida, problemas de salud mental, adicciones y la reducción de algunos programas implementados durante la pandemia de COVID-19 que ofrecían alojamiento temporal en hoteles.
Durante los últimos años, la ciudad ha intensificado las operaciones para desalojar campamentos improvisados y reforzar los programas de alcance social dirigidos a convencer a las personas sin hogar de ingresar a refugios o centros de atención. Sin embargo, organizaciones defensoras de los derechos de las personas sin vivienda sostienen que estas medidas no han logrado resolver el problema de fondo.
Expertos y activistas afirman que el conteo anual incluso podría subestimar la magnitud real de la crisis, ya que muchas personas se refugian en lugares difíciles de localizar durante la noche del censo. Además, insisten en que la solución pasa por ampliar la oferta de viviendas permanentes y asequibles, junto con servicios integrales de salud mental, tratamiento para las adicciones y apoyo social.
La ciudad de Nueva York mantiene una de las redes de refugios más grandes de Estados Unidos, donde cada noche se alojan decenas de miles de personas y familias. No obstante, miles continúan viviendo en espacios públicos, una situación que preocupa tanto a las autoridades como a organizaciones comunitarias.
Los resultados del nuevo informe reavivan el debate sobre las políticas públicas destinadas a combatir la falta de vivienda y ponen de manifiesto la necesidad de fortalecer las inversiones en vivienda asequible y programas de asistencia social para enfrentar una crisis que sigue afectando a miles de neoyorquinos.



