Redacción/NYL.- La Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA) anunció un ambicioso plan para reducir los principales cuellos de botella que afectan el funcionamiento del sistema de metro de la ciudad de Nueva York, comenzando con dos de los puntos más congestionados de Brooklyn. La iniciativa busca mejorar la confiabilidad del servicio y aumentar la capacidad de circulación de trenes mediante la modernización de la infraestructura existente.
El sistema de transporte subterráneo de Nueva York, con más de un siglo de antigüedad, cuenta con alrededor de 70 puntos críticos donde varias líneas convergen sobre una misma vía o atraviesan cambios de dirección complejos. Estas condiciones, sumadas al envejecimiento de los cambios de vía y de los sistemas de señalización, provocan retrasos que afectan diariamente a millones de pasajeros.
El primer proyecto se desarrollará en Nostrand, Brooklyn, donde confluyen las líneas 2, 3, 4 y 5. La MTA construirá nuevos cruces ferroviarios que permitirán redistribuir el tráfico de trenes, reducir los retrasos y ahorrar aproximadamente un minuto de viaje por cada tren que atraviese esa zona. Se estima que esta mejora beneficiará alrededor de 1.2 millones de desplazamientos diarios.
La segunda intervención se realizará en DeKalb Interlocking, en el centro de Brooklyn, donde circulan las líneas B, D, N, Q y R. Allí se instalarán modernos cambios de vía y sistemas de señalización que permitirán que los trenes operen con menor separación entre sí y transiten con mayor fluidez por una de las intersecciones ferroviarias más transitadas del sistema.
El presidente de la MTA, Janno Lieber, afirmó que estas inversiones representan una alternativa más económica que construir nuevas líneas o túneles, ya que permiten obtener mayor capacidad aprovechando la infraestructura existente. La agencia analiza actualmente 25 de los 70 cuellos de botella identificados para incluir futuras mejoras en su próximo plan de inversiones de capital, con el objetivo de ofrecer un servicio más rápido, confiable y eficiente para los cerca de cuatro millones de usuarios que utilizan el metro cada día laborable.



