NEW YORK.- La intensa ola de calor que afecta a la ciudad de Nueva York está provocando un preocupante incremento en las llamadas de emergencia y en las visitas a las salas de urgencias por enfermedades relacionadas con las altas temperaturas, mientras las autoridades mantienen activas las medidas de prevención para proteger a la población más vulnerable.
De acuerdo con datos de los servicios de emergencia de la ciudad, el número de personas que requieren atención médica por agotamiento, deshidratación, golpes de calor y otras afecciones asociadas al calor ha aumentado de manera significativa conforme las temperaturas continúan elevándose. Los hospitales han reportado una mayor llegada de pacientes con síntomas como mareos, calambres musculares, desmayos, náuseas y, en los casos más graves, golpes de calor que requieren atención inmediata.
Las autoridades sanitarias advierten que los adultos mayores, los niños pequeños, las personas con enfermedades crónicas y quienes trabajan al aire libre son los grupos con mayor riesgo durante estos episodios de calor extremo. También alertan que muchas de las complicaciones ocurren dentro de viviendas sin aire acondicionado, donde las temperaturas pueden alcanzar niveles peligrosos incluso durante la noche.
Ante esta situación, la ciudad ha reforzado la difusión de recomendaciones para evitar emergencias médicas. Entre las principales medidas se encuentran mantenerse bien hidratado, reducir la actividad física durante las horas de mayor calor, permanecer en lugares con aire acondicionado y visitar los centros de enfriamiento habilitados para quienes no cuentan con sistemas de climatización en sus hogares. Asimismo, se exhorta a la población a comunicarse con familiares, vecinos y personas mayores que puedan necesitar ayuda.
Especialistas en salud pública recuerdan que el golpe de calor constituye una emergencia médica potencialmente mortal. Los síntomas incluyen confusión, pérdida del conocimiento, piel caliente y seca y dificultad para respirar. Ante cualquiera de estas señales, recomiendan llamar de inmediato al 911 y buscar asistencia médica sin demora.
El Departamento de Salud de la ciudad estima que, en promedio, cerca de 500 neoyorquinos fallecen prematuramente cada año debido a los efectos directos o indirectos del calor extremo, una cifra que refleja el creciente impacto de las temperaturas cada vez más elevadas asociado al cambio climático. Las autoridades insisten en que la prevención y el acceso a espacios climatizados continúan siendo las herramientas más efectivas para evitar tragedias durante esta nueva ola de calor.



