Redacción/NYL.- Las once ciudades de Estados Unidos que fueron sede de partidos del Mundial de la FIFA 2026 reclaman el pago de los fondos que, según sus organizadores, el organismo rector del fútbol mundial les prometió antes del torneo. De acuerdo con varios responsables de los comités organizadores, la FIFA ofreció un millón de dólares a cada ciudad para financiar proyectos de legado relacionados con el desarrollo del fútbol y programas comunitarios, pero el dinero nunca fue entregado.
El reclamo asciende a un total de 11 millones de dólares e involucra a sedes como Nueva York/Nueva Jersey, Atlanta, Boston, Dallas, Houston, Los Ángeles y otras ciudades estadounidenses que albergaron encuentros del campeonato. Los organizadores aseguran que el compromiso fue reiterado en varias reuniones por directivos de la FIFA, aunque nunca quedó plasmado en un acuerdo público y formal.
La controversia resulta llamativa debido al éxito económico del Mundial 2026, considerado el más grande en la historia del fútbol con 48 selecciones y 104 partidos disputados en Estados Unidos, México y Canadá. El torneo generó ingresos récord para la FIFA, por lo que las ciudades anfitrionas consideran que el incumplimiento de la promesa afecta la confianza entre la organización y quienes asumieron la responsabilidad de recibir el evento.
Los fondos prometidos estaban destinados a construir pequeñas canchas, fortalecer programas deportivos para niños y jóvenes, además de respaldar iniciativas sociales vinculadas al fútbol. Algunas ciudades ya concluyeron las operaciones de sus comités organizadores y esperaban utilizar esos recursos para dejar un legado permanente tras la celebración del campeonato.
Hasta el momento, la FIFA no ha emitido una explicación pública sobre la falta de los pagos ni ha confirmado si cumplirá con el compromiso denunciado por las ciudades estadounidenses. Mientras tanto, los organizadores locales mantienen la presión para que el organismo honre la promesa realizada antes del Mundial y entregue los recursos comprometidos para los proyectos comunitarios que aún permanecen en espera.



