Estados Unidos.- La brecha entre ricos y pobres en Estados Unidos continúa ampliándose a niveles históricos. Según datos recientes de la Reserva Federal, el 1% más rico de la población acumuló una riqueza de aproximadamente $55 billones de dólares durante el tercer trimestre de 2025, la cifra más alta registrada desde que comenzaron las mediciones en 1989.
El informe revela que este pequeño grupo controla el 31.7% de toda la riqueza nacional, mientras millones de familias enfrentan dificultades para cubrir gastos básicos como vivienda, alimentos, combustible y servicios esenciales. La situación refleja una creciente desigualdad económica que afecta especialmente a las comunidades trabajadoras y a las minorías.
Expertos describen este fenómeno como una “economía en forma de K”, donde una parte de la población continúa ascendiendo económicamente mientras otra experimenta estancamiento o retroceso. Indicadores recientes muestran que la desigualdad de ingresos y patrimonio ha alcanzado niveles no vistos en décadas, al tiempo que la participación de los salarios en la economía ha disminuido significativamente.
Uno de los factores que explica esta diferencia es la concentración de inversiones financieras. La Reserva Federal señala que el 10% más rico de los hogares posee más del 68% de las acciones y fondos de inversión del país. Como resultado, cuando los mercados bursátiles registran ganancias, los sectores más acomodados incrementan rápidamente su patrimonio.
La desigualdad también tiene un fuerte componente racial y étnico. Datos citados en el informe indican que los hogares hispanos poseen apenas 22 centavos de riqueza por cada dólar acumulado por los hogares blancos. Esta disparidad limita las oportunidades de acceso a vivienda, ahorro e inversiones a largo plazo para millones de familias latinas.
Mientras tanto, organizaciones como Oxfam advierten que la riqueza de los multimillonarios sigue creciendo a un ritmo acelerado. Durante 2025, el patrimonio de los billonarios a nivel mundial aumentó un 16%, una velocidad muy superior al promedio observado en los últimos años.
Economistas señalan que, ante este panorama, fortalecer el ahorro, invertir en fondos de bajo costo y aprovechar programas de apoyo para la compra de viviendas pueden ayudar a las familias a construir patrimonio y reducir la brecha económica en el futuro.



