WASHINGTON.— El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) planea equipar a sus agentes con guantes capaces de aplicar descargas eléctricas para someter a personas que se resistan durante operativos de detención, según informó The Associated Press.
La agencia contempla gastar hasta 20 millones de dólares para adquirir miles de estos dispositivos, denominados G.L.O.V.E., siglas en inglés de Generated Low Output Voltage Emitter. El Departamento de Seguridad Nacional publicó un aviso en el que señala que la compra podría concretarse mediante un contrato sin licitación y que el proceso podría comenzar este viernes.
Los guantes son fabricados por Compliant Technologies LLC, una empresa de Kentucky, y ya han sido utilizados en algunas cárceles y departamentos policiales. Funcionan como guantes convencionales hasta que el agente activa un interruptor que produce una descarga eléctrica al entrar en contacto directo con la piel.
La compañía sostiene que el dispositivo está diseñado para generar un estímulo doloroso que permita obtener el control de una persona en cuestión de segundos. Sus fabricantes advierten, sin embargo, que no debe utilizarse como castigo ni contra personas que simplemente presenten resistencia verbal. También recomiendan evitar su uso contra niños, mujeres embarazadas, ancianos y personas con discapacidades.
La posible incorporación de esta tecnología ha provocado preocupación entre organizaciones defensoras de los derechos civiles. La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) cuestionó la necesidad de utilizar dispositivos capaces de provocar dolor durante operaciones de aplicación de las leyes migratorias y expresó dudas sobre la supervisión de los agentes.
Los defensores del sistema sostienen que podría ayudar a controlar situaciones violentas y reducir enfrentamientos físicos. Para utilizar los guantes, los agentes deben recibir capacitación y obtener una recertificación cada dos años.
La propuesta surge mientras ICE enfrenta crecientes cuestionamientos por el uso de la fuerza durante las operaciones migratorias impulsadas por la administración del presidente Donald Trump.



