Redacción | NYL.- Nueva York podría enfrentar un otoño e invierno inusualmente cálidos, acompañados de lluvias intensas y menos nieve, debido al desarrollo de un poderoso fenómeno de El Niño que podría convertirse en un denominado “Super El Niño”.
De acuerdo con un reporte de El Diario NY, meteorólogos consideran que el fenómeno climático que se desarrolla este añ1o podría estar entre los más intensos registrados. Actualmente existe cerca de un 70 % de probabilidad de que alcance la categoría de Super El Niño, una versión especialmente fuerte del patrón climático provocado por el calentamiento anormal de las aguas del Pacífico ecuatorial.
Para Nueva York y otras zonas del noreste de Estados Unidos, el fenómeno podría traducirse inicialmente en temperaturas superiores al promedio y precipitaciones por debajo de lo normal. El meteorólogo sénior de AccuWeather, Carl Erickson, señaló que el calor podría mantenerse durante septiembre, aunque podrían registrarse breves períodos de temperaturas más frescas en octubre.
La llegada del invierno podría modificar ese escenario. Algunos pronósticos apuntan a una temporada todavía cálida, pero potencialmente más húmeda. Según las proyecciones citadas por CNN Weather, Nueva York tendría entre un 50 % y un 60 % de posibilidades de registrar precipitaciones superiores al promedio entre diciembre y febrero, mientras que la probabilidad de temperaturas por encima de la media se sitúa entre 40 % y 50 %.
Para los amantes de la nieve, el panorama podría ser menos favorable. En lugar de grandes acumulaciones de nieve, podrían presentarse episodios de lluvia y aguanieve, aunque los expertos advierten que todavía es demasiado temprano para determinar con precisión cómo será cada tormenta.
El fenómeno podría comenzar a tener una influencia más marcada hacia finales del otoño y durante el invierno, alterando las corrientes atmosféricas y los patrones de precipitación.
El panorama llega después de un agosto particularmente lluvioso en Nueva York, que acumuló más de ocho pulgadas de lluvia, convirtiéndose en el agosto más lluvioso de los últimos cinco años.



