Florida.- El estado de Florida llevará a cabo este martes una jornada sin precedentes en su historia reciente al ejecutar a dos condenados a muerte con apenas seis horas de diferencia, un hecho que no ocurría desde 1964 y que ha reavivado el debate sobre la aplicación de la pena capital en Estados Unidos. Las ejecuciones se realizarán mediante inyección letal y forman parte del incremento en el uso de esta sanción durante la administración del gobernador Ron DeSantis.
El primero en ser ejecutado será James Duckett, de 65 años, condenado por el secuestro, agresión sexual, estrangulamiento y asesinato de Teresa McAbee, una niña de 11 años, ocurrido en 1987. Aunque ha permanecido más de tres décadas en el corredor de la muerte, Duckett ha sostenido su inocencia y sus abogados intentaron detener la ejecución alegando que nuevas pruebas de ADN podrían demostrar que no cometió el crimen. Sin embargo, los tribunales consideraron que esas evidencias eran insuficientes para modificar la sentencia.
Horas más tarde será ejecutado Dominick Occhicone, de 80 años, declarado culpable del asesinato de Raymond y Martha Artzner, padres de su expareja, en 1986. De acuerdo con el expediente judicial, el condenado irrumpió en la vivienda después de que la mujer rechazara reanudar la relación sentimental, cortó las líneas telefónicas y disparó mortalmente contra la pareja. Si la sentencia se cumple, Occhicone se convertirá en el recluso de mayor edad ejecutado en la historia de Florida.
Mientras las autoridades estatales defienden la pena de muerte como un acto de justicia para las víctimas y sus familias, organizaciones de derechos humanos cuestionan el acelerado ritmo de las ejecuciones y advierten sobre el riesgo de aplicar castigos irreversibles en casos donde aún persisten controversias legales. Ambos reclusos agotaron durante décadas los recursos de apelación previstos por el sistema judicial estadounidense antes de que se fijara la fecha definitiva de sus ejecuciones.



