EE.UU.- El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) detuvo a más de 10,000 inmigrantes durante un período de cinco días, en lo que representa una de las mayores intensificaciones de operativos migratorios registradas en los últimos meses. La información fue revelada por el diario The New York Times, que cita documentos internos y testimonios de funcionarios federales.
De acuerdo con el reporte, la administración del presidente Donald Trump ha incrementado la presión sobre las autoridades migratorias para acelerar las deportaciones y aumentar significativamente el número de arrestos diarios. Según las fuentes consultadas, la Casa Blanca habría establecido como meta alcanzar unas 2,000 detenciones por día, duplicando el promedio registrado a comienzos de este año.
Los operativos se han llevado a cabo mediante controles migratorios, inspecciones de tránsito y acciones en espacios públicos, con el propósito de localizar a personas consideradas sujetas a procesos de deportación. Este cambio de estrategia busca reforzar la política migratoria impulsada por la actual administración, que ha convertido el endurecimiento de las medidas contra la inmigración irregular en una de sus principales prioridades.
A diferencia de operativos anteriores, ampliamente anunciados en ciudades como Chicago y Los Ángeles, esta nueva fase se ha desarrollado con un perfil más discreto. El cambio habría ocurrido después de las críticas generadas por una operación realizada en Minnesota, donde un enfrentamiento durante una intervención federal terminó con la muerte de dos ciudadanos estadounidenses, provocando cuestionamientos sobre los procedimientos utilizados por las autoridades.
Funcionarios citados en la investigación reconocieron que aún no está claro cuánto tiempo podrá mantenerse el ritmo actual de arrestos, debido a la enorme cantidad de recursos humanos y logísticos que requiere una operación de esta magnitud.
Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional defendió el incremento de los operativos. Su portavoz, Lauren Bis, reiteró que el objetivo del gobierno es aplicar estrictamente las leyes migratorias. “Nuestro mensaje es claro: si ingresan ilegalmente al país, los encontraremos, los arrestaremos y los deportaremos”, afirmó.
El aumento de las detenciones ha generado preocupación entre organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes, que advierten sobre el impacto que estas acciones podrían tener en miles de familias y comunidades en todo el país. Analistas consideran que la estrategia migratoria continuará siendo uno de los temas centrales del debate político en Estados Unidos durante los próximos meses, mientras las autoridades mantienen su ofensiva para incrementar las deportaciones de personas que permanecen en el país sin autorización legal.



