New York.- La ciudad de Nueva York enfrenta un posible golpe financiero tras una disputa con el gobierno federal por la gestión de licencias comerciales de conducir. Según autoridades federales, el estado podría perder más de 73 millones de dólares en fondos destinados a infraestructura vial debido a presuntas irregularidades en la emisión de estos permisos.
El conflicto surge luego de una auditoría que detectó fallas en el sistema estatal, incluyendo casos en los que conductores mantenían licencias válidas pese a no contar con estatus legal o autorización de trabajo vigente. En total, cerca de 33,000 licencias comerciales están bajo cuestionamiento, lo que encendió las alarmas en el Departamento de Transporte de Estados Unidos.
A raíz de estos hallazgos, el gobierno federal ordenó revisar y revocar todas las licencias que no cumplan con los requisitos. Sin embargo, según Washington, el estado no ha tomado medidas suficientes, lo que ha derivado en la amenaza de retirar fondos clave para carreteras y transporte.
La situación ha generado reacciones encontradas. Mientras autoridades federales aseguran que buscan reforzar la seguridad vial eliminando conductores no calificados, organizaciones de camioneros advierten sobre el impacto laboral que tendría la revocación masiva de licencias, especialmente en trabajadores inmigrantes.
Por su parte, la administración estatal, encabezada por la gobernadora Kathy Hochul, ha rechazado las acusaciones y califica la medida como un ataque político. Funcionarios locales aseguran que defenderán el sistema de licencias vigente y que el estado cumple con las normativas federales.
El caso no es aislado. Otros estados como California ya han perdido fondos similares, mientras que Pensilvania y Minnesota también están bajo advertencia. La controversia podría escalar a nivel nacional, afectando tanto a la industria del transporte como a miles de trabajadores que dependen de estas licencias para su sustento.



