NUEVA YORK.– Un juez de Staten Island tiene previsto escuchar este lunes los argumentos de una demanda que cuestiona la implementación del controvertido impuesto municipal dirigido a propietarios de segundas residencias de alto valor en la ciudad de Nueva York.
La medida, que ha generado rechazo entre propietarios e inversionistas, está dirigida principalmente a personas que poseen viviendas secundarias valoradas en más de $5 millones de dólares. El objetivo del impuesto es generar nuevos ingresos para las arcas municipales y contribuir a las necesidades presupuestarias de la ciudad.
De acuerdo con las proyecciones oficiales, el programa busca recaudar alrededor de $500 millones de dólares. Sin embargo, uno de los puntos que ha generado controversia es el número de propietarios que finalmente estarán sujetos al gravamen.
Inicialmente se calculó que unos 17,000 propietarios serían afectados por la medida. Posteriormente, tras una revisión de los registros y documentos fiscales estatales, la cifra fue reducida a aproximadamente 10,800 propietarios.
Las autoridades estatales han defendido la nueva estimación y aseguran que la cifra revisada se encuentra dentro de las proyecciones que se habían manejado originalmente.
La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, restó importancia a la reducción del número de contribuyentes y sostuvo que el ajuste no debería provocar una disminución en los ingresos previstos. Según explicó, las autoridades siempre habían calculado que alrededor de 10,000 propietarios estarían sujetos al impuesto.
Se espera que los propietarios reciban notificaciones para determinar si sus viviendas cumplen con los criterios establecidos para quedar sujetas al nuevo gravamen.
La decisión del tribunal de Staten Island podría convertirse en un punto clave para determinar el futuro de esta política fiscal y establecer si la ciudad puede continuar con su aplicación frente a los cuestionamientos legales planteados por propietarios e inversionistas.
La audiencia mantiene la atención sobre una medida que enfrenta el desafío de equilibrar las necesidades financieras de Nueva York con las objeciones de quienes consideran excesiva la nueva carga tributaria.



