NEW YORK.– Nueva York emprenderá una nueva ofensiva contra uno de los problemas de limpieza que más quejas genera entre los residentes: las heces de perros abandonadas en calles, aceras y parques. El Concejo Municipal aprobó este jueves un paquete de cuatro leyes conocido como SCOOP Act, que contempla una inversión de aproximadamente 180,000 dólares durante el año fiscal 2027.
La medida surge en medio de un aumento considerable de las denuncias. Según datos citados por el Concejo, hasta ahora se han presentado 2,926 quejas al sistema 311 por desperdicios de perros, un incremento de 45.5% respecto al mismo período del año pasado.
Uno de los principales componentes del plan será la instalación de al menos 1,200 dispensadores de bolsas para recoger excrementos en los cestos públicos de basura. Además, la ciudad desarrollará durante tres años una campaña de educación pública para promover que los propietarios recojan los desperdicios de sus mascotas y colocará nuevos letreros en las entradas y salidas de los parques.
El paquete también contempla un programa piloto de compostaje. El concejal Harvey Epstein trabajará con voluntarios de los más de 80 espacios para perros de la ciudad para instalar recipientes destinados a recoger las heces y utilizar bolsas compostables. El objetivo será estudiar si estos residuos pueden convertirse en compost de manera segura y evaluar la posibilidad de ampliar el programa.
Actualmente, dejar los desperdicios de un perro en la vía pública puede generar una multa de 250 dólares. Sin embargo, las autoridades reconocen que hacer cumplir la norma resulta complicado porque los agentes deben sorprender al dueño en el momento de cometer la infracción.
El Departamento de Sanidad también ha advertido que enfrenta dificultades para mantener abastecidos los dispensadores de bolsas. En un testimonio oficial, la agencia señaló que no cuenta con recursos suficientes para reponerlas rutinariamente a gran escala.
El Concejo apuesta ahora por combinar educación, disponibilidad de bolsas, señalización y compostaje para reducir un problema que afecta la limpieza urbana y la calidad de vida de los neoyorquinos.



