Fútbol.- La Copa Mundial de la FIFA 2026, considerada la edición más grande de la historia por reunir a 48 selecciones y celebrarse de manera conjunta en Estados Unidos, México y Canadá, también ha estado marcada por un preocupante incremento de los episodios de racismo y discriminación, tanto en los estadios como en las redes sociales.
Organizaciones deportivas y de derechos humanos han advertido que los ataques racistas contra jugadores se han intensificado durante el torneo. La Federación Internacional de Futbolistas Profesionales (FIFPRO) denunció un “patrón creciente de abusos” dirigido principalmente contra futbolistas afrodescendientes y de origen inmigrante, especialmente después de partidos de alta tensión o definiciones por penales.
Datos difundidos por la FIFA revelan que los mensajes de odio detectados en plataformas digitales aumentaron de forma significativa durante la fase de grupos. Según el organismo, los comentarios con contenido racista representan una parte importante de las publicaciones ofensivas monitoreadas mediante su sistema de protección en redes sociales, lo que obligó a reforzar las medidas de vigilancia y denuncia.
Entre los casos de mayor repercusión figura el sufrido por el delantero francés Kylian Mbappé, quien fue blanco de comentarios racistas publicados por la senadora paraguaya Celeste Amarilla tras el partido entre Francia y Paraguay. La respuesta del futbolista fue contundente al condenar públicamente las expresiones discriminatorias, mientras que el Gobierno paraguayo también rechazó oficialmente esas declaraciones.
Otro incidente que provocó la intervención de la FIFA ocurrió durante el encuentro entre Argentina y Cabo Verde. El organismo abrió una investigación para esclarecer un presunto episodio de insultos racistas protagonizado por un aficionado y un creador de contenido presente en el estadio, reafirmando su política de tolerancia cero frente a cualquier manifestación de discriminación.
Las autoridades del fútbol mundial reconocen que el problema ha dejado de limitarse a las tribunas. La mayor parte de los ataques se produce actualmente en las plataformas digitales, donde jugadores y sus familias reciben insultos relacionados con el color de piel, el origen étnico o la nacionalidad. Expertos consideran que el anonimato en internet ha facilitado la propagación de estos discursos de odio, convirtiéndolos en uno de los principales desafíos para el deporte moderno.
Diversas organizaciones antirracistas sostienen que el Mundial 2026 ha puesto nuevamente en evidencia la necesidad de fortalecer los mecanismos de prevención, sanción e identificación de los responsables. Aunque la FIFA mantiene su campaña “No al Racismo” y ha ampliado sus sistemas de monitoreo, especialistas coinciden en que las medidas tecnológicas deben ir acompañadas de sanciones ejemplares, educación y un compromiso firme de federaciones, clubes, autoridades y plataformas digitales.
El fútbol continúa siendo un escenario de integración cultural y convivencia entre pueblos. Sin embargo, los recientes episodios ocurridos durante la Copa Mundial recuerdan que la lucha contra el racismo sigue siendo una tarea pendiente para el deporte y para la sociedad en su conjunto.



