NUEVA YORK.– Cerca de 130 jefes de Estado y de Gobierno se congregan esta semana en Nueva York para participar en la 81.ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en momentos en que las guerras en Ucrania y Medio Oriente, las tensiones entre las grandes potencias y los desafíos de la inteligencia artificial dominan la agenda internacional.
La reunión se desarrolla además en un período complejo para la ONU, que enfrenta dificultades financieras y cuestionamientos sobre su capacidad para responder eficazmente a los principales conflictos internacionales. A esto se suma la próxima conclusión, en 2026, del mandato del secretario general António Guterres y el proceso para definir quién encabezará posteriormente la organización.
Entre las figuras que concentrarán la atención estará el presidente estadounidense Donald Trump, quien regresa al foro mundial durante su segundo mandato y en medio de diferencias con Naciones Unidas sobre financiamiento y otros asuntos multilaterales. El presidente chino Xi Jinping no participará personalmente en la Asamblea General.
La situación en Medio Oriente ocupará buena parte de las discusiones, debido a las tensiones provocadas por el conflicto que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán, además de las acciones de los hutíes de Yemen. Representantes de Irán e Israel figuran entre los dirigentes que intervendrán ante la Asamblea.
Otro tema central será la guerra en Ucrania, donde la capacidad del Consejo de Seguridad para actuar continúa limitada por las profundas divisiones entre sus miembros permanentes y el poder de veto de Rusia. El conflicto mantiene repercusiones internacionales sobre la seguridad alimentaria, el comercio y las rutas de exportación del mar Negro.
La inteligencia artificial también estará presente en los debates. Guterres ha defendido la necesidad de establecer mecanismos internacionales de gobernanza para enfrentar los riesgos asociados con el rápido desarrollo de esta tecnología.