WASHINGTON.– La inflación en Estados Unidos volvió a acelerarse en agosto, impulsada principalmente por el fuerte aumento de los precios de la gasolina, en medio de las tensiones y los enfrentamientos en Medio Oriente. El repunte representa una nueva preocupación para los consumidores y aumenta la presión sobre la Reserva Federal, que se prepara para su próxima reunión de política monetaria.
El índice de precios al consumidor (IPC) aumentó 3,4 % en agosto respecto al mismo mes de 2025, igual que en julio. Sin embargo, los precios subieron 0,4 % entre julio y agosto, frente al incremento de apenas 0,1 % registrado el mes anterior.
Uno de los principales factores fue la gasolina, cuyos precios aumentaron 3,9 % en agosto y acumularon un incremento superior al 27 % durante los últimos 12 meses. El promedio nacional del galón alcanzó alrededor de 4,30 dólares, mientras que el diésel superó los 6 dólares, encareciendo también el transporte y la distribución de mercancías.
La inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, aumentó 0,3 % mensual y 2,4 % interanual. También subieron los precios de los pasajes aéreos, hoteles, reparaciones de vehículos, electrodomésticos y servicios de telefonía inalámbrica. Los boletos de avión aumentaron 2,7 % en agosto y acumulan un incremento superior al 23 % respecto al año anterior.
El informe fortalece las expectativas de que la Reserva Federal eleve las tasas de interés en su reunión del 15 y 16 de septiembre, una medida que podría encarecer nuevamente las hipotecas y los préstamos para automóviles. Los mercados financieros estimaban una probabilidad superior al 80 % de un aumento de tasas.
La persistencia de la inflación plantea además un desafío económico y político para el gobierno estadounidense, mientras millones de familias continúan enfrentando elevados costos de vivienda, alimentos, transporte y otros servicios.



