New York.- La ciudad de Nueva York podría convertirse en una de las primeras del país en imponer restricciones a la forma en que los supermercados modifican los precios de sus productos. El Concejo Municipal analiza actualmente dos proyectos de ley diseñados para proteger a los consumidores frente al uso de tecnologías que permiten cambios constantes en los precios y la recopilación de datos personales para establecer tarifas individualizadas.
La iniciativa surge en medio de las crecientes preocupaciones de los residentes por el costo de vida y el aumento de los precios de los alimentos. Muchos consumidores aseguran que los valores de productos básicos cambian con frecuencia, dificultando la planificación de sus compras y afectando directamente sus presupuestos familiares. Durante una audiencia pública celebrada por el Comité de Protección al Consumidor y Trabajador del Concejo Municipal, ciudadanos expresaron su preocupación por los incrementos que pueden ocurrir de un día para otro en distintos establecimientos.
Uno de los proyectos de ley propone prohibir que las empresas utilicen información personal de los clientes para fijar precios específicos. Esta práctica, conocida como “precios de vigilancia”, permite que algoritmos analicen datos como historial de compras, ubicación o hábitos de consumo para determinar cuánto estaría dispuesto a pagar cada consumidor por un producto determinado. Las autoridades consideran que esta tecnología podría generar desigualdades y falta de transparencia en el mercado.
La segunda propuesta busca limitar los llamados “precios dinámicos” en supermercados. De ser aprobada, impediría que los comercios aumenten el precio de un artículo más de una vez en un período de 24 horas. Los promotores sostienen que la medida permitiría ajustes razonables según las condiciones del mercado, pero evitaría cambios excesivos que encarezcan artificialmente productos esenciales.
Los defensores de la legislación argumentan que estas medidas son necesarias para proteger a los consumidores ante el creciente uso de inteligencia artificial y herramientas digitales capaces de modificar precios en tiempo real. También señalan que los compradores merecen transparencia y condiciones justas al adquirir bienes de primera necesidad.
Sin embargo, representantes de supermercados independientes han manifestado reservas sobre las propuestas. La Asociación Nacional de Supermercados, que representa a cientos de establecimientos en la ciudad, sostiene que cada negocio enfrenta realidades diferentes en materia de inventario, promociones y costos operativos, por lo que una regulación demasiado estricta podría dificultar su funcionamiento diario.
Por ahora, ambas iniciativas continúan en evaluación. Los próximos pasos incluyen la votación en el Concejo Municipal y, si reciben la aprobación correspondiente, pasarán a consideración del alcalde para su promulgación.
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