NYL.– El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) prometió mantener una política de “tolerancia cero” luego del arresto de al menos 20 manifestantes durante una nueva jornada de protestas frente al centro de detención migratoria Delaney Hall, en Newark, Nueva Jersey. Las manifestaciones, que se han intensificado en las últimas semanas, surgieron por denuncias sobre supuestas condiciones inhumanas dentro de las instalaciones administradas por ICE.
Las autoridades desplegaron agentes antidisturbios y reforzaron la seguridad en los alrededores del recinto tras varios enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas del orden. Videos difundidos por el DHS muestran a los detenidos siendo trasladados en autobuses del Sheriff del condado de Essex, mientras funcionarios federales reiteraban que no permitirán disturbios ni actos violentos cerca del centro migratorio.
La tensión aumentó después de que el alcalde de Newark, Ras Baraka, estableciera un toque de queda nocturno entre las 9:00 de la noche y las 6:00 de la mañana en la zona cercana a Delaney Hall. La medida fue adoptada tras varios días de choques entre policías y grupos anti-ICE, en los que se reportó el uso de gases lacrimógenos, granadas aturdidoras y arrestos masivos.
Los manifestantes denuncian hacinamiento, mala alimentación, falta de atención médica y restricciones de acceso para familiares y representantes políticos. Días atrás, el congresista dominicano-estadounidense Adriano Espaillat visitó las instalaciones y aseguró que algunos detenidos viven en “condiciones horribles”, además de respaldar investigaciones sobre el trato a los inmigrantes recluidos.
Por su parte, el DHS y la administración federal rechazaron las acusaciones y afirmaron que el nivel de vida dentro de Delaney Hall supera el de muchas cárceles estadounidenses. Sin embargo, organizaciones civiles y activistas continúan exigiendo el cierre del centro y mayores garantías para los inmigrantes detenidos.



