Redacción/NYL.- Las autoridades sanitarias del condado de Suffolk, en Long Island, investigan tres casos probables de tularemia, una rara enfermedad bacteriana conocida popularmente como “fiebre del conejo”, que puede transmitirse por la picadura de garrapatas y tábanos, así como por el contacto con animales silvestres infectados, entre ellos conejos, liebres y roedores. Los funcionarios indicaron que la confirmación definitiva de los casos podría tardar varias semanas, ya que requiere pruebas de laboratorio y criterios clínicos específicos.
Uno de los pacientes es John Detmer, un niño de nueve años residente de Riverhead, quien enfermó gravemente después de que su madre le retirara una garrapata de la cabeza. Aunque en el patio de su vivienda suelen aparecer conejos silvestres, la familia asegura que el menor nunca tuvo contacto directo con estos animales. Tras la picadura, el niño sufrió fiebre durante diez días, además de intensos dolores en la cabeza y el cuello, hasta que un especialista en enfermedades infecciosas logró diagnosticar la afección.
La tularemia es una enfermedad poco frecuente en Estados Unidos. Según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), en 2023 se registraron apenas 196 casos en todo el país. Sin embargo, las infecciones suelen aumentar entre mayo y septiembre, coincidiendo con la mayor actividad de las garrapatas. En 2024, Suffolk reportó cuatro casos, la cifra más alta registrada en la última década.
Los expertos recuerdan que, aunque la enfermedad puede ser potencialmente mortal si no se trata, la mayoría de los pacientes responde favorablemente a los antibióticos cuando el diagnóstico se realiza a tiempo. Las autoridades recomiendan utilizar repelente de insectos, revisar el cuerpo después de actividades al aire libre, usar guantes al manipular animales enfermos o muertos y evitar el contacto con fauna silvestre para reducir el riesgo de contagio.



