Salud/NYL.- Los especialistas en salud recomiendan que las personas incluyan la revisión del hígado y los riñones dentro de sus chequeos médicos preventivos, ya que muchas enfermedades que afectan estos órganos pueden desarrollarse durante años sin presentar síntomas evidentes. La detección temprana permite iniciar tratamientos oportunos y evitar complicaciones graves.
De acuerdo con expertos citados por El Diario NY, los adultos sanos que no presentan enfermedades crónicas, síntomas ni factores de riesgo importantes deberían realizarse una evaluación médica al menos una vez al año. Este control suele incluir un examen físico, análisis de sangre y pruebas de orina para verificar el funcionamiento del hígado y los riñones.
Sin embargo, la frecuencia de estos estudios puede variar según la condición de cada paciente. Las personas con diabetes, hipertensión arterial, obesidad, antecedentes familiares de enfermedad renal o hepática, o quienes consumen medicamentos que pueden afectar estos órganos, generalmente requieren controles más frecuentes, una o dos veces al año, según determine su médico tratante.
Los especialistas recuerdan que la enfermedad renal suele avanzar de manera silenciosa, mientras que diversos trastornos hepáticos también pueden permanecer ocultos durante largo tiempo. Por ello, recomiendan no esperar a que aparezcan síntomas para acudir al médico, sino incorporar las evaluaciones preventivas como parte de la atención médica regular.
En algunos casos, el profesional de la salud puede solicitar estudios adicionales, como ecografías abdominales u otras pruebas especializadas, especialmente cuando existen antecedentes médicos, alteraciones en los análisis o signos que sugieran un problema en estos órganos. No obstante, estos estudios no son necesarios de rutina para todas las personas.
Los médicos coinciden en que mantener una alimentación equilibrada, controlar la presión arterial y la glucosa, evitar el exceso de alcohol y realizar actividad física regularmente son medidas esenciales para proteger la salud del hígado y los riñones, reduciendo el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas a lo largo de la vida.



