Nueva York.– Aunque el alcalde de la ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani, prometió durante su campaña que los autobuses de la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA) serían gratuitos, esa iniciativa todavía no se ha materializado. Sin embargo, cada vez son más los pasajeros que abordan las unidades sin pagar la tarifa de tres dólares, una tendencia que preocupa a las autoridades del sistema de transporte.
De acuerdo con datos de la MTA, la cantidad de usuarios que pagan por utilizar los autobuses ha disminuido de manera significativa en los últimos meses. El director ejecutivo de la agencia, Janno Lieber, atribuyó parte de este fenómeno al debate público generado por la propuesta de establecer un sistema de autobuses gratuitos, al considerar que algunos pasajeros interpretaron ese mensaje como una señal de que el pago de la tarifa dejó de ser una obligación.
Lieber recordó que el alcalde no tiene autoridad para eliminar las tarifas del transporte público, ya que la MTA depende del gobierno del estado de Nueva York y no de la administración municipal. Cualquier cambio de esa magnitud requeriría acuerdos con las autoridades estatales y una fuente de financiamiento que permita cubrir los costos operativos del sistema.
Desde la Alcaldía, el portavoz Jeremy Edwards evitó responder directamente a las críticas del presidente de la MTA. En cambio, defendió la propuesta del alcalde, argumentando que la creciente evasión del pago refleja el deseo de los neoyorquinos de contar con un transporte más asequible y accesible para todos.
La discusión también ha reavivado el debate sobre el futuro del transporte público en la ciudad. Mamdani ha sostenido que un sistema de autobuses sin costo facilitaría la movilidad, reduciría las desigualdades y beneficiaría especialmente a los trabajadores de bajos ingresos. No obstante, la MTA advierte que implementar esa política tendría un elevado costo anual y que el organismo enfrenta importantes desafíos financieros en los próximos años.
Mientras continúa la controversia, la evasión del pago en los autobuses sigue aumentando, lo que representa un nuevo reto para la MTA, que busca equilibrar sus finanzas sin afectar la calidad del servicio que diariamente utilizan millones de pasajeros en la ciudad de Nueva York.



