NUEVA YORK.– Cuatro décadas después de que el VIH/Sida fuera considerado una sentencia de muerte, la ciudad de Nueva York enfrenta un nuevo desafío de salud pública: garantizar que quienes han sobrevivido al virus puedan envejecer con dignidad, acceso a servicios integrales y una mejor calidad de vida. Esa fue la principal conclusión de la conmemoración del Día Nacional de Concientización sobre los Adultos Mayores Latinos y el VIH/Sida 2026, impulsada por la Comisión Latina sobre el Sida (Latinoaids).
Las cifras reflejan el cambio en la realidad de la epidemia. De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), a finales de 2023 más del 53% de las personas diagnosticadas con VIH en Estados Unidos tenía 50 años o más, mientras que más del 28% superaba los 60 años. En el estado de Nueva York, más del 60% de quienes envejecen con el virus fueron diagnosticados hace más de dos décadas y muchos han convivido con la enfermedad durante más de 40 años.
Durante la jornada, realizada bajo el lema “Empoderando a los adultos mayores latinos que envejecen con VIH”, especialistas, sobrevivientes, líderes comunitarios y funcionarios analizaron los retos que enfrenta esta población, entre ellos las enfermedades crónicas asociadas al envejecimiento, el estigma persistente, los problemas de salud mental y las dificultades para acceder a servicios médicos cultural y lingüísticamente apropiados.
Como parte de la conmemoración, la administración del alcalde Zohran Mamdani emitió una proclamación oficial que incorpora esta fecha al calendario cívico de la ciudad, reafirmando el compromiso municipal con la equidad en salud y el fortalecimiento de políticas públicas dirigidas a las personas mayores que viven con VIH.
Luis Nava, director de Iniciativas para Adultos Mayores de Latinoaids, recordó que para miles de sobrevivientes el VIH ha marcado toda una vida y que envejecer con el virus implica enfrentar complejos sistemas de salud, múltiples condiciones médicas y el aislamiento social. A su juicio, buscar apoyo y mantener la adherencia a los tratamientos son elementos esenciales para conservar una buena calidad de vida.
Los organizadores coincidieron en que el gran reto ya no es únicamente prolongar la vida de las personas con VIH, sino asegurar que puedan llegar a la vejez con salud, respeto y dignidad. También destacaron que el aumento del número de adultos mayores que viven con el virus representa uno de los mayores logros de la medicina moderna, aunque recordaron que la lucha contra la discriminación y las desigualdades en el acceso a la atención médica continúa siendo una prioridad.



