Nueva York.- La decisión inicial de la administración del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, de cancelar la tradicional recepción puertorriqueña en Gracie Mansion ha provocado una fuerte reacción entre líderes comunitarios y representantes de la diáspora boricua, quienes consideran la medida como una falta de respeto hacia una de las comunidades más influyentes de la ciudad.
La controversia surgió luego de que funcionarios de la Alcaldía informaran que este año no se celebraría la histórica recepción previa al Desfile Nacional Puertorriqueño, una actividad que durante décadas ha servido para reconocer las contribuciones políticas, económicas, sociales y culturales de los puertorriqueños en Nueva York. La tradición se ha mantenido bajo distintas administraciones municipales y es considerada un símbolo de reconocimiento institucional a la comunidad boricua.
Según versiones difundidas por la propia Alcaldía, la cancelación obedecía a la decisión de priorizar la participación del alcalde en el Desfile Nacional Puertorriqueño del próximo 14 de junio, con el objetivo de compartir directamente con la clase trabajadora y el público asistente al evento. Sin embargo, el anuncio generó una inmediata ola de críticas en redes sociales y entre organizaciones comunitarias.
Ante la creciente presión, la administración municipal aclaró posteriormente que sí se realizará una actividad en Gracie Mansion, aunque en un formato distinto al de años anteriores. Fuentes citadas por medios locales señalaron que podría tratarse de un desayuno o una recepción más reducida. La Alcaldía atribuyó la confusión a un problema de comunicación por parte de un funcionario que habría informado incorrectamente la cancelación total del evento.
A pesar de la aclaración, varios líderes comunitarios consideran que el daño ya está hecho. Entre las críticas más frecuentes figura el hecho de que otras comunidades étnicas han mantenido celebraciones similares en la residencia oficial del alcalde sin modificaciones, lo que ha alimentado cuestionamientos sobre un posible trato desigual hacia los puertorriqueños.
No obstante, algunas figuras de la comunidad han llamado a la unidad y a no permitir que la controversia eclipse la celebración del Desfile Nacional Puertorriqueño, uno de los eventos culturales más importantes de Estados Unidos, que reúne cada año a más de un millón de participantes y espectadores. Mientras tanto, la Alcaldía intenta contener el malestar y reafirmar su compromiso con la comunidad boricua de la ciudad.



