NUEVA YORK.– Un grupo de casi 100 médicos del estado de Nueva York solicitó a la Legislatura estatal y a la gobernadora Kathy Hochul la aprobación de nuevas medidas destinadas a combatir el consumo excesivo de comida rápida y reducir la incidencia de enfermedades crónicas relacionadas con una mala alimentación. La iniciativa busca que los restaurantes de cadena estén obligados a incluir advertencias visibles en los menús cuando los alimentos superen los niveles diarios recomendados de sodio o azúcares añadidos.
La propuesta forma parte de un paquete legislativo que incluye la denominada Ley de Advertencia de Sodio, que ya espera la firma de la gobernadora para convertirse en ley, y la Ley del Dulce Veredicto (Sweet Truth Act), aún en discusión en los comités legislativos. Ambas iniciativas pretenden ofrecer a los consumidores información clara sobre los riesgos asociados a ciertos alimentos antes de realizar sus compras.
Los especialistas argumentan que el problema se ha convertido en una crisis de salud pública. Según los datos presentados por los médicos, alrededor de 4.9 millones de adultos en Nueva York padecen hipertensión arterial, equivalente al 31 % de la población adulta del estado. Además, los tratamientos relacionados con enfermedades como la diabetes y la presión arterial alta representan un elevado costo económico para los ciudadanos y el sistema de salud.
Los expertos señalan que el estadounidense promedio consume cerca de 3,393 miligramos de sodio al día, muy por encima del límite recomendado de 2,300 miligramos. También destacan que una sola comida en una cadena de restaurantes puede contener hasta 2,110 miligramos de sodio, prácticamente la cantidad máxima recomendada para todo un día.
El sector médico sostiene que el problema afecta especialmente a comunidades de bajos ingresos y minorías étnicas, donde la concentración de establecimientos de comida rápida es mayor. Barrios como el Bronx y East Harlem registran tasas elevadas de hipertensión, obesidad y diabetes, incluyendo casos en niños y adolescentes.
La iniciativa toma como referencia la experiencia de la ciudad de Nueva York, que desde 2015 exige advertencias sobre alimentos con alto contenido de sodio y que posteriormente amplió las alertas a productos con elevados niveles de azúcar añadido. Estudios citados por las autoridades han mostrado que estas etiquetas ayudan a los consumidores a tomar decisiones más saludables y motivan a los restaurantes a reformular sus recetas.
De aprobarse ambas leyes, Nueva York se convertiría en el primer estado del país en exigir de manera amplia advertencias nutricionales obligatorias en los menús de las cadenas de restaurantes, una medida que sus promotores consideran clave para mejorar la salud pública y reducir las desigualdades alimentarias.



