Nueva York.- Las autoridades sanitarias de la ciudad de Nueva York prohibieron temporalmente el ingreso al agua en 12 playas públicas luego de detectar un incremento significativo en los niveles de bacterias provocado por las fuertes lluvias registradas durante los últimos días.
La medida fue emitida por el Departamento de Salud de la ciudad como una acción preventiva para proteger la salud de residentes y visitantes, mientras continúan los análisis de la calidad del agua. La recomendación no solo incluye evitar nadar, sino también abstenerse de caminar o permanecer dentro del agua, debido al riesgo de exposición a microorganismos potencialmente dañinos.
Las intensas precipitaciones provocaron que aguas residuales, basura y otros contaminantes fueran arrastrados hacia el océano a través del sistema de drenaje urbano, elevando de manera considerable la concentración de bacterias en varias zonas costeras.
Uno de los casos más preocupantes se registró en la playa de Coney Island, donde las pruebas revelaron una concentración cercana a 227 bacterias por cada 100 mililitros de agua, una cifra que supera en más de diez veces el promedio habitual, estimado en alrededor de 20 bacterias por cada 100 mililitros.
La situación tomó por sorpresa a numerosos bañistas y turistas que acudieron a disfrutar de la jornada veraniega sin conocer la advertencia sanitaria. Algunos visitantes manifestaron que la señalización instalada en determinadas playas era insuficiente o poco visible, por lo que se enteraron de la prohibición cuando ya habían llegado al lugar.
Residentes y turistas coincidieron en que las autoridades deberían reforzar la información y colocar avisos más visibles para evitar que las personas entren en contacto con el agua contaminada.
El Departamento de Salud informó que continuará realizando pruebas diarias para monitorear la evolución de la calidad del agua. Las restricciones permanecerán vigentes hasta que los niveles de bacterias vuelvan a ubicarse dentro de los parámetros considerados seguros para la recreación.
De acuerdo con las autoridades, este tipo de cierres temporales es relativamente común después de episodios de lluvias intensas, ya que el sistema combinado de alcantarillado puede transportar contaminantes hacia las playas. En condiciones normales, las alertas suelen levantarse entre 24 y 48 horas después de que cesan las precipitaciones, aunque el plazo dependerá de los resultados obtenidos en los análisis de laboratorio.
Mientras permanezca vigente la advertencia, las autoridades exhortan a la población a respetar las restricciones y evitar cualquier contacto con el agua para reducir el riesgo de infecciones o enfermedades relacionadas con la contaminación bacteriana.



