Redacción | NYL.- Nueva York enfrenta una preocupante reducción en la cantidad de personas que reciben asistencia alimentaria a través del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP, por sus siglas en inglés), conocido popularmente como cupones de alimentos. De acuerdo con un informe publicado por City Limits, más de 100,000 residentes de la ciudad dejaron de participar en el programa durante el último año, una tendencia que especialistas atribuyen a cambios federales y no a una mejora en las condiciones económicas.
Los datos muestran que entre enero de 2025 y febrero de 2026 la inscripción en SNAP cayó un 5.5% en la Ciudad de Nueva York y un 6.2% en todo el estado, lo que representa una disminución de más de 180,000 beneficiarios. Expertos en políticas públicas y organizaciones contra el hambre advierten que la reducción coincide con nuevas reglas federales que endurecen los requisitos para acceder a la ayuda alimentaria.
Entre los cambios más significativos se encuentra la implementación de requisitos laborales para ciertos adultos sin hijos dependientes. Desde marzo de 2026, muchas personas deben demostrar que trabajan, estudian, realizan voluntariado o participan en programas de capacitación durante al menos 20 horas semanales para conservar sus beneficios. Quienes no cumplan o no documenten adecuadamente estas actividades pueden perder la asistencia.
Organizaciones comunitarias también señalan que las políticas migratorias más estrictas y el temor a las deportaciones podrían estar desalentando a familias inmigrantes elegibles a solicitar ayuda alimentaria. Según defensores de los derechos sociales, muchas personas prefieren no interactuar con agencias gubernamentales por miedo a consecuencias migratorias.
A pesar de la disminución en la participación del programa, los niveles de inseguridad alimentaria siguen siendo elevados. Bancos de alimentos y despensas comunitarias reportan una demanda muy superior a la registrada antes de la pandemia, mientras miles de familias continúan enfrentando dificultades para costear alimentos, alquileres y medicamentos.
Las autoridades municipales han iniciado campañas de orientación y asistencia para ayudar a los residentes a cumplir con los nuevos requisitos y evitar la pérdida de beneficios. Sin embargo, expertos advierten que las cifras podrían seguir disminuyendo durante los próximos meses a medida que entren plenamente en vigor las nuevas normas federales.



