NUEVA YORK.– La administración del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, divulgó más de 170,000 páginas de documentos que sugieren que funcionarios de la ciudad conocían los riesgos que representaba el aire alrededor de Ground Zero después de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, pese a que públicamente se aseguraba que las condiciones eran seguras.
La documentación incluye informes sobre la calidad del aire, registros de contaminación, memorandos y comunicaciones internas que podrían aportar nuevas evidencias sobre lo que las autoridades sabían acerca de la presencia de sustancias tóxicas en la zona afectada.
La publicación se produce cuando se cumplen 25 años de los atentados y en medio de los reclamos de sobrevivientes, trabajadores de emergencia y familiares de víctimas que durante décadas han exigido mayor transparencia sobre las consecuencias de la exposición a contaminantes.
Mamdani afirmó que muchas personas enfermaron después de confiar en las autoridades que les aseguraron que podían respirar el aire sin peligro. El alcalde sostuvo que la ciudad continuará incorporando documentos al portal público creado para facilitar el acceso a los archivos relacionados con el 11-S.
El proyecto forma parte de un acuerdo entre la administración municipal y 9/11 Health Watch, organización que durante años ha reclamado la divulgación de información oficial. Según Axios, los archivos incluyen documentos encontrados en 68 cajas relacionadas con sustancias tóxicas y materiales procedentes de la administración del entonces alcalde Rudy Giuliani.
Ben Chevat, director ejecutivo de 9/11 Health Watch, acusó a varias administraciones municipales de haber mantenido ocultas durante años las respuestas sobre lo que realmente se sabía acerca de la contaminación.
El comediante Jon Stewart, reconocido defensor de los trabajadores de emergencia afectados por el 11-S, también criticó la actuación de las autoridades y afirmó que durante 25 años se ocultó información relevante.
La divulgación de estos archivos podría reabrir el debate sobre la responsabilidad gubernamental y las consecuencias sanitarias de la exposición al aire contaminado después de los atentados.



