31/03/2026 07:00
Doctor Fernando Aquino. Foto: LAC | NYL.
New York.-En una conferencia magistral centrada en el impacto de la tecnología en la libertad de expresión, el doctor Fernando Aquino expuso un análisis profundo sobre cómo las herramientas digitales han transformado radicalmente el ecosistema informativo y democrático. Su intervención abordó tanto las oportunidades sin precedentes que ofrece la tecnología como los peligros emergentes que amenazan el debate público y la calidad de la información.
Desde el inicio, Aquino dejó claro que la libertad de expresión está intrínsecamente ligada a la democracia. “La libertad de expresión es el resultado directo de la libertad política. La democracia estadounidense es elástica, no frágil”, afirmó, destacando la resiliencia del sistema democrático frente a los cambios tecnológicos. Sin embargo, subrayó que esta elasticidad no implica inmunidad ante los desafíos actuales.
El académico explicó que históricamente, cada avance tecnológico desde la prensa escrita hasta la radio, la televisión y ahora internet, ha redefinido la forma en que se ejerce la libertad de expresión. En ese sentido, señaló que las redes sociales han democratizado el acceso a la información, permitiendo que sectores tradicionalmente marginados encuentren espacios para expresarse. Movimientos como #MeToo o la Primavera Árabe, mencionó, evidencian el poder de la tecnología para movilizar a la sociedad a escala global.

“Hoy cualquier ciudadano puede convertirse en creador y difusor de información, rompiendo el monopolio de los grandes medios”, explicó Aquino. Esta descentralización, ha enriquecido el debate público y ha ampliado el acceso a múltiples perspectivas. Además, destacó el papel de la tecnología en la creación de nuevas formas artísticas y en el acceso instantáneo a noticias y conocimientos de todo el mundo.
No obstante, el conferencista advirtió que estos avances vienen acompañados de riesgos significativos. Uno de los principales es la propagación acelerada de la desinformación. Citando estudios recientes, indicó que las noticias falsas tienen un 70 % más de probabilidades de ser compartidas que las verdaderas y que pueden alcanzar audiencias mucho más amplias en menos tiempo. “Las falsedades se propagan más rápido y más lejos que la verdad, especialmente en las redes sociales”, puntualizó.
Aquino también abordó el papel de las grandes plataformas digitales como nuevos árbitros del discurso público. Según explicó, estas empresas ejercen un poder considerable mediante algoritmos y políticas de moderación que en muchos casos carecen de transparencia. “Las empresas tecnológicas se han convertido en centros neurálgicos del debate público, con la capacidad de amplificar o silenciar voces de manera opaca”, sostuvo.
En este contexto, destacó el debate en torno a la Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones, una normativa clave que protege a las plataformas de responsabilidad por el contenido generado por los usuarios. Mientras algunos consideran que esta disposición fomenta la innovación y la libertad de expresión, otros creen que facilita abusos y la difusión de contenido dañino.
El conferencista también alertó sobre fenómenos como las “cámaras de eco”, donde los algoritmos refuerzan las creencias existentes de los usuarios, limitando su exposición a puntos de vista diversos. A esto se suma el impacto de los deepfakes y el uso de inteligencia artificial, que pueden generar contenidos falsos altamente convincentes, poniendo en riesgo la reputación de las personas y la confianza en la información.
Otro aspecto crítico abordado fue la vigilancia tanto gubernamental como privada. Aquino señaló que la tecnología permite monitorear a los ciudadanos a niveles sin precedentes, lo que puede derivar en censura, especialmente en contextos autoritarios. Asimismo, advirtió sobre los sesgos en los algoritmos de inteligencia artificial, que pueden afectar de manera desproporcionada a ciertos grupos.

En cuanto al marco legal, el experto recordó que la Primera Enmienda protege ampliamente la libertad de expresión, incluso en casos de falsedades, salvo cuando estas causan daños concretos como fraude o difamación. Citó el caso United States vs Alvarez para ilustrar cómo la Corte Suprema ha defendido la protección del discurso, incluso cuando es falso, con el fin de evitar un control excesivo del gobierno.
En un momento de la conferencia, Aquino evocó la obra "1984 de George Orwell" para advertir sobre los peligros de un “Ministerio de la Verdad”. “Permitir que el gobierno regule todas las falsedades podría conducir a un control totalitario de la información, socavando el debate abierto”, consideró.
El análisis también incluyó el papel de los medios de comunicación y su propiedad. Aquino destacó que la concentración mediática y la influencia de intereses políticos y económicos pueden afectar la diversidad informativa y fomentar la autocensura. Asimismo, señaló una tendencia creciente hacia la alineación ideológica en el panorama mediático estadounidense, tanto en medios tradicionales como digitales.
Finalmente, el doctor Aquino enfatizó la importancia de la alfabetización mediática como herramienta esencial para enfrentar los desafíos actuales. Subrayó que los ciudadanos deben desarrollar habilidades críticas para evaluar la información, identificar sesgos y distinguir entre hechos y opiniones. En particular, hizo un llamado a los periodistas a priorizar la verificación de los hechos sobre la rapidez de publicación.
“En una era dominada por la inmediatez, el compromiso con la verdad y el contexto es más importante que nunca”, concluyó.
La conferencia dejó en claro que si bien la tecnología ha ampliado las posibilidades de expresión, también ha introducido complejos desafíos que requieren un equilibrio cuidadoso entre libertad, responsabilidad y regulación. En este escenario, la defensa de una información veraz y un debate público saludable se presenta como una tarea compartida entre ciudadanos, periodistas, plataformas y gobiernos.
La conferencia "Impacto de la Tecnología en la Libertad de Expresión", fue organizada por la Seccional del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP | NY), que dirige Ibelka Ureña junto a Zenith Diaz, Gabriela Remigio, Roberto Francis, Luz Bregman, Bélgica Vargas y María Ramírez.