26/03/2026 16:23
Manifestantes a favor de Nicolás Maduro y Cilia Flores. Foto: NYL
Nueva York.-La comparecencia del expresidente venezolano Nicolás Maduro ante un tribunal federal en Manhattan concluyó este jueves sin un fallo definitivo sobre varios de los puntos clave del proceso, especialmente en torno al financiamiento de su defensa legal, uno de los temas centrales de la audiencia.
La audiencia, que se extendió por más tiempo de lo previsto, forma parte del proceso judicial que enfrenta Maduro junto a su esposa, Cilia Flores, ambos acusados por la justicia estadounidense de delitos como narcoterrorismo, tráfico de drogas y posesión de armas. Durante la sesión, el juez federal Alvin Hellerstein rechazó desestimar el caso, como había solicitado la defensa, lo que permite que el proceso continúe su curso.
Uno de los principales puntos de debate fue la imposibilidad de Maduro de acceder a fondos para pagar a sus abogados. La defensa argumentó que las sanciones impuestas por Estados Unidos bloquean recursos del Estado venezolano que podrían utilizarse para cubrir los costos legales, lo que —según sostienen— vulnera su derecho constitucional a una representación adecuada.
Por su parte, la fiscalía se opuso a esta postura y defendió que los acusados deben recurrir a fondos propios o, en su defecto, a abogados asignados por el tribunal. Además, los fiscales insistieron en la necesidad de restringir el acceso a ciertas pruebas, alegando riesgos para testigos y posibles interferencias desde el entorno político de Maduro.
El juez Hellerstein, de 92 años, no emitió una decisión final sobre el uso de fondos bloqueados, aunque reconoció la complejidad del caso y la tensión entre las sanciones económicas y los derechos legales de los acusados. También solicitó a ambas partes explorar posibles soluciones antes de la próxima fase del proceso.
Maduro, quien permanece detenido en Nueva York desde su captura en enero de 2026, se ha declarado no culpable de todos los cargos y ha llegado a calificarse como “prisionero de guerra” durante audiencias previas.
El caso, considerado uno de los más sensibles en la relación entre Estados Unidos y Venezuela, podría prolongarse durante meses o incluso años antes de llegar a juicio. Mientras tanto, continúa generando reacciones tanto dentro como fuera de la corte, reflejando la profunda división política en torno a la figura del exmandatario.
