Nueva York.- Los tiempos de respuesta de las ambulancias ante emergencias médicas potencialmente mortales en la ciudad de Nueva York han aumentado un 41 % durante la última década, según un informe de la Contraloría municipal. La situación motivó una audiencia del Concejo Municipal en la que funcionarios cuestionaron las deficiencias del sistema de emergencias médicas.
El informe señala que las ambulancias tardan casi cuatro minutos más que hace diez años en responder a llamadas críticas. Los concejales atribuyeron parte del problema a la escasez de personal, los bajos salarios de los técnicos de emergencias médicas y la insuficiente disponibilidad de unidades.
La presidenta del Concejo Municipal, Julie Menin, calificó la situación como una crisis y sostuvo que los trabajadores de los servicios médicos de emergencia están sobrecargados y mal remunerados, pese a desempeñar una función esencial para salvar vidas.
Durante la audiencia, representantes del Departamento de Bomberos de Nueva York (FDNY) explicaron que el incremento de las llamadas, la reducción de las horas de servicio de las ambulancias y las dificultades de contratación contribuyen a los retrasos. También señalaron que 19 hospitales de la ciudad han cerrado desde 2003, obligando a recorrer mayores distancias para trasladar pacientes.
Uno de los casos expuestos fue el de Kevin Daly, un estudiante de 14 años de Queens que sufrió un accidente cerebrovascular mientras se encontraba en la escuela. Según su familia, se realizaron varias llamadas al 911, pero la ambulancia no llegó durante más de una hora. Finalmente, sus padres decidieron trasladarlo por cuenta propia a un hospital.
Jennifer Daly, madre del adolescente, relató ante los concejales la gravedad de los síntomas que presentaba su hijo. El jefe del FDNY, John Esposito, reconoció que la respuesta fue inaceptable y afirmó que el departamento debe mejorar sus servicios.
El FDNY aseguró que trabaja para contratar más personal, mejorar la coordinación con la Policía y fortalecer la colaboración con los hospitales. Sin embargo, los retrasos mantienen la preocupación sobre la capacidad de la ciudad para garantizar asistencia médica oportuna.