WASHINGTON — El déficit comercial de Estados Unidos aumentó considerablemente en agosto, impulsado por un incremento récord de las importaciones, pese a la política arancelaria de la administración del presidente Donald Trump, que busca reducir la dependencia de productos extranjeros.
Según datos publicados por el Departamento de Comercio y reportados por Reuters, el déficit comercial estadounidense creció 13.7 % en agosto, hasta alcanzar los 105,600 millones de dólares, frente a los 102,000 millones previstos por los economistas. Se trata del mayor déficit registrado desde marzo de 2025.
Las importaciones aumentaron 4.3 %, hasta un récord de 420,800 millones de dólares. El incremento estuvo relacionado principalmente con bienes industriales, petróleo, oro y equipos de capital. Las importaciones de bienes de capital alcanzaron también un máximo histórico de 146,400 millones de dólares, impulsadas por semiconductores y maquinaria vinculada al desarrollo de infraestructura para inteligencia artificial.
Los empresarios estadounidenses también incrementaron sus compras al exterior para reponer inventarios, después de varios trimestres de reducción de existencias. La fuerte demanda interna, tanto de consumidores como de empresas, continúa favoreciendo las importaciones.
En contraste, las exportaciones crecieron apenas 1.4 %, hasta 315,200 millones de dólares. El déficit estadounidense de bienes aumentó 10.3 %, hasta 136,600 millones de dólares.
El deterioro comercial podría afectar el crecimiento económico del tercer trimestre. Economistas estiman que el comercio podría restar hasta 2.5 puntos porcentuales al crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB). Goldman Sachs redujo su estimación de crecimiento anualizado del tercer trimestre de 3.4 % a 3.1 %.
Estados Unidos registró además déficits comerciales récord de bienes con México, Vietnam y Malasia, mientras que el déficit con Canadá también aumentó significativamente.
Los nuevos datos representan un desafío para la estrategia de Trump, cuyos aranceles buscan incentivar la producción nacional y reducir el desequilibrio comercial. Sin embargo, el récord de importaciones demuestra que la demanda estadounidense continúa dependiendo ampliamente de productos fabricados en el extranjero.