Nueva York.- La Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA) retiró del servicio a cuatro agentes del equipo EAGLE, encargados de combatir la evasión del pago del transporte público, mientras investiga un enfrentamiento físico con un empleado de una escuela pública de Brooklyn ocurrido la semana pasada.
El incidente involucró a Kyle Taylor, decano de la escuela Mott Bridges Academy, ubicada en Brownsville, quien se dirigía a su trabajo cuando fue detenido por los agentes a bordo de un autobús de la ruta B14. Según su abogado, Benjamin Pinczewski, Taylor había pagado su pasaje en un autobús B15 utilizando una tarjeta de débito y posteriormente abordó el B14 con un comprobante de transferencia en papel.
De acuerdo con las informaciones publicadas por amNewYork, los agentes le exigieron demostrar que había pagado el viaje y le solicitaron identificación. Taylor decidió abandonar el autobús, pero la situación terminó en un forcejeo.
Un video de una cámara de seguridad muestra a varios agentes sujetándolo y empujándolo contra una parada de autobús. Su abogado denunció que también recibió golpes en el rostro y fue derribado al suelo.
Taylor sufrió una conmoción cerebral, lesiones en la cabeza, el cuello, la espalda y el hombro izquierdo, además de hematomas en el rostro. Actualmente recibe tratamiento médico y no ha podido reincorporarse a su trabajo. Su abogado informó que contempla presentar una demanda contra la MTA.
El presidente y director ejecutivo de la agencia, Janno Lieber, calificó de preocupantes algunos aspectos de las imágenes y respaldó la decisión de retirar a los cuatro empleados mientras avanza la investigación. Las autoridades de transporte colaboran con el Departamento de Policía de Nueva York (NYPD), que no ha presentado cargos contra los agentes.
El caso también provocó críticas de la administración del alcalde Zohran Mamdani, quien considera que ningún pasajero debería temer por su seguridad debido a una tarifa de tres dólares.
La MTA sostiene que la evasión de tarifas representa pérdidas superiores a los 300 millones de dólares anuales y defiende la continuidad de los controles. Sin embargo, el incidente ha reavivado el debate sobre el uso de la fuerza, la supervisión de los inspectores y la posibilidad de establecer autobuses gratuitos en la ciudad.
