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Bill Clinton, para presidente RD


5/12/05

Ya que en la República Dominicana existe la calidad, pero no la voluntad de gobernar bien nuestro país, me animo a proponer al ex presidente de los Estados Unidos William Jefferson Clinton para presidente de nuestra nación.

La idea parece descabellada, pero no es insólita. La propuesta parece la madre de toda actitud injerencista, pero no es una idea utópica ni falaz.

Veamos. Desde que el primer traidor a la patria, les regalara la dignidad del pueblo dominicano a los españoles, hace un poco más de 160 años, no ha existido en el país un gobernante con la voluntad de hacer lo contrario a lo que hizo Santana con el país en aquel entonces.

Después de Santana, la historia nos regala otros tantos traidores de la patria, hasta que llegamos a Trujillo, uno de los más viles e indecorosos dominicanos de nuestra historia.

La ambición, el mal uso y el abuso de poder han sido condiciones utilizadas por nuestros líderes para chantajearnos, humillarnos y sumergirnos cada día más en la pobreza. La corrupción, un flagelo que consume las arcas y los bienes del pueblo, no tiene doliente, pero sí coautores de la indecencia de aquellos en que el pueblo inocentemente deposita su confianza electoral para que cada cuatro años alguien abuse de él.

Después de Trujillo nos han seguido los traidores modernos, los que se visten de democracia, los de discursos bonitos, los constitucionalistas, los que se tercian la bandera tricolor en su pecho y los que juran por su honor, defender y engrandecer la patria.

La historia juzgará a su debido tiempo, la magnitud salvadora o catastrófica de la figura de Joaquín Balaguer.

No solo se traiciona un pueblo entregándole su tierra al extranjero, sino faltándole a su dignidad y decoro. Se traiciona un pueblo cuando se le miente, cuando se le humilla, cuando se le promete y no se le cumple, cuando se pisotea con actitudes que van en deterioro de su diario vivir, cuando se le roba, cuando se le maltrata, cuando se le dice y no se le hace; y sobre todo, cuando no se le hace justicia a los verdugos que han cometido todos los delitos anteriores.

Los traidores modernos, los sacamos hoy día de nuestros propios partidos. Por el PRD pasó Antonio Guzmán, Salvador Jorge Blanco, y el más grande de todos, el burlesco Hipólito Mejía. El PLD nos trajo a Leonel Fernández, un hombre con calidad, pero del cual aún se espera su voluntad.Dada la historia de nuestro país de los últimos 160 años, es por la que me animo a recomendar a Bill Clinton como presidente de la República Dominicana.

Necesitamos un hombre como él. Primero, porque al no tener ningún nexo oscuro con los políticos dominicanos, ni atadura, ni compromisos con la oligarquía aristócrata del país, él no tendría ningún inconveniente con someter a la justicia a los corruptos y a los que se enriquecen ilícitamente a costa del sudor del pueblo.

Debemos aprovechar la oportunidad antes que otro país nos lo quite. Clinton es demandado alrededor del mundo como posible gobernador de cualquier país. En Nueva York lo piden como alcalde de la ciudad; en las Naciones Unidas lo quieren como Secretario General, el mundo lo quiere como negociador de la paz mundial; un político de Francia le propuso en una ocasión que fuera su Presidente.

Entonces, ¿por qué no? Clinton gobernó la nación más grande y poderosa del mundo. En ella, llevó la tasa de desempleo al nivel más bajo de los tiempos modernos, mantuvo la tasa más baja de inflación de los últimos 30 años, logró que el mayor número de los ciudadanos en toda la historia de su país adquieran sus propias viviendas, provocó la mayor disminución de criminalidad en muchos lugares. Ofertó el primer presupuesto balanceado en muchas décadas, logrando un superávit. Acabó con la era burocrática del gobierno, mejoró la educación y les brindó mayor protección a los trabajadores.

Clinton propuso una mayor apertura en el comercio internacional y desarrolló una campaña mundial para enfrentar el tráfico de drogas. Su popularidad atrajo miles de seguidores cuando viajó a Suramérica, Europa, Rusia, Africa y China.

Si Arnold Schwarnegger propuso cambiar la constitución de los Estados Unidos para que un extranjero pueda ser presidente de este país y se le hizo caso, ¿por qué no podemos nosotros proponer a un extranjero para presidente de la República Dominicana? A mi me acusarían de traidor moderno, pero de los menos malo.

Si los patriotas amantes de la patria no han hecho más que destruirla, ¿qué importa si soy traidor, haciéndole un bien a mi patria?

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Sources: el sol de la florida
Autor: Marcos A. Tejeda
Source Website: elsoldelaflorida.com
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